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27 El caso del perro perdido

Título original: Lost Dog! (#31).
Autor: R. A. Montgomery.
Ilustrador: Frank Bolle.
Fecha de publicación: 1988 (Original 1985).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 10 (Buenos: 8 - Regulares: 2 - Malos: 0).

Sinopsis: Tras haber pasado la noche fuera como castigo por destrozar un zapato, tu perro Ralph ha desaparecido y sorprendentemente en tu casa no le importa a nadie excepto a tu hermana pequeña, Jessica.

Comentario personal: Sinceramente no se puede decir que este libro me haya decepcionado porque antes de leerlo uno ya debería saber lo que cabe esperar de él. En todo caso me siento engañado por el cartel de "perdido" de la portada, ya que es algo que nunca sucede dentro del libro y en realidad toda la acción transcurre en minutos u horas, no dando tiempo de ningún modo a una búsqueda de semejantes características. Lo más parecido es una ramificación donde el protagonista y su hermana acuden a una radio local para que anuncien el extravío canino.

Detalles como este aparte, El caso del perro perdido es un libro que da lo que promete, o sea nada, o casi nada. Aventuras de dos niños pequeños en busca de un perro que realmente nunca ha estado perdido, estaba de parranda. Eso sí, cada vez en un sitio distinto dependiendo de la elección, como mandan los cánones de la inconsistencia con Montgomery a la cabeza. Dicho esto, es incuestionable que se trata al menos de un libro de aventuras donde suceden cosas. El problema es que su argumento y desarrollo extremadamente infantil no dan para mucho más. Ocho fines buenos porque Ralph aparece y dos regulares porque aún no ha aparecido (pero aparecerá). Al final tenía razón el padre: "siempre te pones demasiado nervioso". Tal vez Montgomery escribió este libro para que los niños no dieran tanto la brasa cada vez que un perro decide salir a dar una vuelta.

Las ilustraciones de Frank Bolle están por debajo de su media, poco acertadas en las expresiones faciales (como a menudo) pero bien en líneas generales.

¿Qué más puedo decir? Estamos hablando de un librojuego sobre unos niños que buscan a un perro que no se ha perdido. Uf.

Puntuación: 4.

26 El castillo de arena

Título original: Sand Castle (#38).
Autor: R. A. Montgomery.
Ilustrador: Leslie Morrill.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1986).
Número de páginas: 51.
Número de fines: 10 (Buenos: 1 - Regulares: 8 - Malos: 1).

Sinopsis: Estás construyendo un castillo de arena cuando tu padre te interrumpe para cenar, al tiempo que una tormenta se avecina.

Comentario personal: Este libro se llama El castillo de arena porque "Vicisitudes veraniegas de un mozalbete cualquiera" quedaba demasiado largo. Supuestamente (al menos a juzgar por la portada) uno espera que el libro trate de aventuras de un niño al entrar en un castillo de arena tras haberse vuelto diminuto por alguna razón (no explicada, naturalmente). Pero esto es cierto solo en parte.

Dependiendo del camino escogido en la primera elección, puede ser que el protagonista jamás sea miniaturizado, y la mitad del libro (y de sus fines) se malgaste en un encuentro con otro niño y sus hermanos. No solo esta mitad es completamente carente de interés (más que nada porque la vida del protagonista no corre peligro, ni hay tensión, ni misterio, ni objetivo, nada), sino que su misma existencia hace que el título del libro sea engañoso. No se trata de la clásica dispersión en mini-tramas alejadas del tema central, es que en este libro no lo hay, porque si la mitad del mismo trata de otra cosa, no se puede considerar al otro medio como tema central.

Considerando esto, lo que nos queda es un librito de 25 páginas en los que un fin es que todo era un sueño, otro acaba de manera abrupta -Montgomery style- y... poco más. Solo he podido considerar un fin como bueno y solo hay uno malo (naturalmente, los 5 fines de la mitad del libro a la que me he referido arriba solo podían ser regulares -a menos que el protagonista tuviera un accidente o encontrase un tesoro-), y lo más destacable del libro es hablar con un cangrejo o encontrarte una anguila eléctrica.

Eso sí, las ilustraciones de Leslie Morrill, más nítidas que de costumbre, son posiblemente su mejor trabajo y sin duda lo mejor del libro.

En resumen, no es que El castillo de arena sea malo, ni siquiera realmente aburrido, es en definitiva un libro en el que no pasa nada. Nada en absoluto.

Puntuación: 3.

25 La caravana

Título original: Caravan (#39).
Autor: R. A. Montgomery.
Ilustrador: Frank Bolle.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1987).
Número de páginas: 51.
Número de fines: 9 (Buenos: 0 - Regulares: 9 - Malos: 0).

Sinopsis: Lhasa, 1696. Tu padre ultima los preparativos para partir en caravana cruzando el Himalaya hasta India con el objeto de cambiar bienes. Tú quieres acompañarle.

Comentario personal: Cuando por fin tuve este libro entre mis manos y examiné su portada y hojeé el argumento, la sensación pre-lectura era bastante positiva. Una única cosa me hacía ser reticente: el nombre del autor. Porque ya sabemos que esperar demasiado del bueno de Montgomery suele ser, por lo general, poco aconsejable. Mi intuición no falló y La caravana resulta ser un libro que podría haber estado muy bien y sin embargo hace aguas por todas partes.

Sin duda lo más destacable es el propio tema en sí, que se sale de lo habitual, especialmente en la colección Globo Azul donde las historias suelen ser muy neutras para que cualquier niño pueda sentirse identificado. En este caso la acción transcurre tres siglos atrás en una tierra lejana (al menos para el lector estadounidense y español), lo cual es en sí mismo positivo por original y por ese intento de dar algo más. Tristemente el desarrollo no acompaña en absoluto a la idea, ya sea porque probablemente habría sido más conveniente publicarlo en la colección principal (como digo siempre, cincuenta páginas son muy pocas y el tono de esta colección es necesariamente inocuo) o bien porque el autor mantiene un ansia por los falsos finales que le dejan a uno perplejo.

Y es una pena porque personalmente me gusta bastante ese marco geográfico y creo que el argumento podría haber dado mucho de sí, incluso en Globo Azul. Un viaje largo, muchas personas, dificultades fruto del propio paisaje y adversidades adicionales. Casualmente, el autor apenas esboza esto y además en vano: unas rocas caen ladera abajo pero no dañan a nadie (además, dependiendo de la elección pueden no caer más o sí, probando una vez más que a Montgomery nunca le ha preocupado la consistencia); una jaca tropieza y está a punto de caer junto con su dueño por un precipicio (pero no); y en la única ramificación donde aparecen bandidos, las dos elecciones terminan igual sin que acabe pasando nada. Valga este último detalle para revelar algo insólito: por vez primera un librojuego tiene solamente fines regulares. No hay buenos ni malos porque nunca pasa nada. Pequeños sucesos sin demasiado interés resueltos rápidamente y después un fin. Eso es La caravana.

Las ilustraciones de Frank Bolle son lo mejor del libro, a excepción de la del yeti que es espantosa (y no en el buen sentido de la palabra). Es uno de esos trabajos donde el dibujante se aleja de su registro habitual y trata de darle otro enfoque, se nota especialmente en los rostros con marcados rasgos tibetanos que le quedan mejor que nunca, pero también en el trazo que recuerda por momentos a Paul Granger.

En definitiva, otro libro insípido de una colección que de por sí cuenta con dos obstáculos endémicos casi insalvables (poca longitud y tono infantil), pero que también tiene ejemplares que demuestran que no son necesariamente óbice para hacer un gran trabajo. La caravana contaba con una idea estimulante pero su ejecución es la sublimación de la intrascendencia.

Puntuación: 4'5.

24 La Torre de Londres

Título original: The Tower of London (#19).
Autor: Susan Saunders.
Ilustrador: Lorna Tomei (Portada de Ralph Reese).
Fecha de publicación: 1987 (Original 1984).
Número de páginas: 51.
Número de fines: 8 (Buenos: 1 - Regulares: 6 - Malos: 1).

Sinopsis: Veraneas en casa de tu amigo Rodney, quien vive dentro del recinto de la Torre de Londres ya que su padre trabaja allí como guardia. A medianoche, salís a buscar fantasmas...

Comentario personal: Este número guarda muchas similitudes con El puerto embrujado, por no decir que su argumento es un calco: lugar exótico (al menos para el protagonista, que se supone que no es británico, claro), fantasmas nocturnos, niños curiosos y algo -tampoco mucho- de misterio. En cuanto a punto de partida, la única diferencia es que en este libro es tu amigo quien tiene mucho interés en ver a los fantasmas, mientras que tú te dejas manejar como un completo pelele.

Cabría esperar que el desarrollo de La Torre de Londres fuese más oscuro y/o adulto, dada la temática y el marco, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, aunque en la primera página se nos da algo de información sobre los posibles fantasmas (Ricardo III, sus sobrinos y Ana Bolena), ya no se vuelve a profundizar en ello. Entiendo que esta colección está destinada a lectores muy jóvenes, pero no tiene mucho sentido decir que el rey asesinó a sus dos sobrinos y sin embargo no dar ningún detalle sobre la identidad de cada uno de los fantasmas. De hecho, de Ana Bolena solo se dice que fue decapitada. Creo que si un niño está "preparado" para leer eso también puede estar interesado en saber los porqués.

Desgraciadamente, este libro desaprovecha el contar con personajes históricos, de forma que los fantasmas no tienen mayor identidad que aquel de El puerto embrujado. Igualados en ese punto, resulta que La Torre de Londres es bastante tontorrón y cuenta con fines abruptos, chiquillos cobardes, ladrones torpes, cuervos que hablan... Diría que es inferior en todo, salvo en que al menos todo el libro trata de lo mismo sin dispersiones innecesarias o cambios de tema sin sentido, siendo más redondo en ese aspecto. Sinceramente no hay mucho más que rescatar.

En definitiva, un libro de fantasmas bastante desaprovechado, con personajes que podrían haber dado mucho más de sí, un tono demasiado infantil y complaciente en exceso.

Puntuación: 5.

23 El hechicero malvado

Título original: The Evil Wizard (#22).
Autor: Andrea Packard.
Ilustrador: Ron Wing.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1984).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 12 (Buenos: 4 - Regulares: 3 - Malos: 5).

Sinopsis: Estás visitando a tu amigo Jasón en la feria de su aldea cuando el día estival da paso a una fuerte ventisca. El hechicero que vive en el bosque contiguo parece el responsable.

Comentario personal: El hechicero malvado supone el debut de Andrea Packard, hija del creador de la colección, en el mundo de los librojuegos, además de ser su única incursión en Globo Azul. El resultado no podría haber sido mejor, ya que nos hallamos ante el que es, posiblemente, el mejor libro de toda la colección.

Ambientado en un marco de fantasía, la breve introducción lleva a la acción de forma inmediata y nos vemos envueltos en una especie de maldición cuyo motor es el chantaje. Porque a diferencia de otros muchos libros, y más en la colección Globo Azul, en este caso las cosas no pasan porque sí, sino que tienen una explicación: el hechicero busca un aprendiz y su forma de encontrarlo es presionar al pueblo para que ceda. Un punto de partida brillante que, como mínimo, está más trabajado de lo habitual.

De hecho, eso no es todo. El hechicero dista mucho de ser el clásico malo caricaturizado de manual, sino que es un personaje muy atractivo con el que se puede dialogar y razonar. El resto de personajes apenas sí están definidos (no olvidemos que se trata de libros de escasas cincuenta páginas, no hay espacio para más), pero no aparecen tanto tiempo como para que resulte relevante.

También, como era de esperar por el título, tiene más fines malos de lo que es normal en la colección. Esto, unido a todo lo anterior, ayuda a elevar el tono del libro, sin duda lo suficientemente adulto como para haber podido pertenecer por derecho propio a ETPA. Y es que por ambientación, capacidad de inmersión y varias otras similitudes, El hechicero malvado es una suerte de versión corta del fantástico La magia del unicornio. Poca broma.

Las ilustraciones de Ron Wing no hacen sino mejorar todo el conjunto, ya que como he dicho alguna vez, son perfectas para libros de fantasía y parecen tener movimiento.

En definitiva, un ejemplar mayúsculo, con un argumento interesante, un desarrollo ágil y atractivo y que (quizá lo mejor que se puede decir de un libro) deja con ganas de leer más.

Puntuación: 9.

22 El puerto embrujado

Título original: Haunted Harbor (#33).
Autor: Shannon Gilligan.
Ilustrador: Bill Schmidt.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1986).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 9 (Buenos: 3 - Regulares: 4 - Malos: 2).

Sinopsis: Estás de viaje por el Caribe con tus padres y tus dos mejores amigas. En la isla de Antigua, donde pasaréis unos días, los niños locales os aconsejan no acercaros al cementerio de noche ya que hay un fantasma.

Comentario personal: A pesar de lo que puede prometer una portada con buenas ilustraciones y un halo de misterio, nada parece indicar que El puerto embrujado pasará a la historia como uno de los grandes libros de la colección Globo Azul, pero la verdad es que sería un fiel representante de historia de miedo para niños, a saber: tres niñas llegan a un lugar exótico en el que hay un cementerio al cual no hay que acercarse de noche porque se aparece un fantasma. Lógicamente, la protagonista es desafiada a ir y a partir de ahí se desarrolla la acción. Nada del otro mundo cuando tienes ya una edad, pero no olvidemos que esta colección está enfocada para un público infantil.

El desarrollo en sí es bastante previsible, aunque hay una buena parte del libro que cambia de tercio incluyendo un viaje en el tiempo (al pasado, más concretamente) y alejándose del asunto del fantasma. Clásica dispersión innecesaria, con la salvedad de que precisamente esta parte me resulta más interesante e incluso adulta que la teórica historia central del libro. Sin duda este es su mayor punto débil, ya que la propia autora no creyó suficientemente atractivo lo que (en teoría, a juzgar, entre otras cosas, por el título) debería haber sido el tema principal y decidió completarlo con otro que lo acabó superando. Curioso.

Por lo demás, algunos finales son demasiado infantiles (padres que no te creen, amigas que solo buscan asustarte, e incluso el fantasma queriendo darse un chapuzón) y en general el libro transmite la sensación de no ser nada redondo. Podría ser ligeramente excusable en libros de alrededor de 115 páginas pero en uno que tiene menos de la mitad no debería ser tan difícil. Aunque cliché, la idea original es de las que funciona, pero Shannon Gilligan se mostró incapaz de crear una obra compacta alrededor de la leyenda del fantasma.

Una buena oportunidad desperdiciada que deja un libro con altibajos que podría haber sido mucho mejor.

Puntuación: 6.

21 El Expreso del Oso Polar

Título original: The Polar Bear Express (#23).
Autor: Edward Packard.
Ilustrador: Paul Granger.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1984).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 10 (Buenos: 0 - Regulares: 9 - Malos: 1).

Sinopsis: Tras conocer a una familia de esquimales en tu ciudad, decides pasar el resto del verano con ellos en las tierras más septentrionales de Canadá.

Comentario personal: A pesar de todas las buenas intenciones que veo en este libro, junto con un sabor a clásico gracias a la dupla Packard-Granger, no puedo sino afirmar que nos encontramos, de nuevo, ante un título muy flojo. Una vez más no hay argumento que valga, ni objetivo, ya que el libro solo narra las mini-vacaciones de un adolescente estadounidense en un lugar diferente, por más que sea exótico y atractivo.

En muchos momentos el tono del libro es tan cándido que recuerda a los primeros títulos de la colección, como si estuviera dirigido a niños de cinco años más que de doce. Y es justo decir que hay una gran cantidad de información sobre ese peculiar mundo dentro del Círculo Polar Ártico, tanto a nivel de flora y fauna como a nivel cultural, convirtiéndose en un instrumento muy didáctico que enseña conceptos tales como inuit, tundra, caribú, buey almizclero, kayak...

El problema es que fuera de esto es muy poco lo que ofrece, y aunque hay alguna ramificación con un mínimo de acción, la mayoría se reduce a qué hacer con el tiempo libre, con opciones tan atractivas como ir a pescar, tallar figuritas de piedra, montar en trineo y entretenimientos por el estilo. Así las cosas, el único fin malo es el que cabría esperar estando ubicado en una zona con osos polares, pero al margen de este accidente los fines no son ni buenos ni malos, simplemente marcan el final del día tras haber realizado una actividad u otra. Totalmente insustancial.

Las ilustraciones son las clásicas de Paul Granger que poco a poco, según daba paso a otros dibujantes, se van echando de menos. Son perfectas para este volumen.

En conclusión, un libro liviano, inmaculado como la nieve e inocente como un osezno polar, que puede tener un innegable atractivo para los amantes del mundo esquimal pero que no propone nada más para un lector mínimamente exigente.

Puntuación: 4'5.

20 La cueva de hielo

Título original: Ice Cave (#27).
Autor: Susan Saunders.
Ilustrador: Ted Enik (Portada de Don Hedin).
Fecha de publicación: 1987 (Original 1985).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 8 (Buenos: 0 - Regulares: 6 - Malos: 2).

Sinopsis: Estás esquiando con tus padres cuando un alud te obliga a refugiarte en una cueva. Al hacer un fuego para derretir la nieve y salir, liberas a criaturas de la última glaciación.

Comentario personal: Cuesta creer que la autora de este libro sea la misma que escribió, por ejemplo, El monstruo de la laguna, un número que no pasaba del aprobado pero que tenía una genial introducción y había más o menos un hilo argumental decente. Nada de eso se ve en La cueva de hielo, un libro que parece escrito "deprisa y corriendo", que no da ninguna explicación, ni desarrolla ninguna trama ni, para colmo de males, sabe finalizar las ramificaciones con cierto sentido.

En este libro todo sucede de sopetón. En la cuarta línea comienza el alud y sin salir de la primera página el protagonista ya ha quedado atrapado y está juntando astillas para encender un fuego. Los padres son nombrados al principio y, tras haber dejado claro que estarán a salvo del alud en el bosque cercano, no vuelven a aparecer en toda la historia. ¿Para qué incluirlos entonces? La decisión de hacer fuego para poder fundir la nieve y escapar de la cueva puede ser inteligente, pero parece obvio que en un librojuego debería haberse tratado de la primera elección. Esto no es así porque lo importante era meter con calzador al muchacho cavernícola y su mascota mamut, que son junto con otro troglodita agresivo (vamos, todo lo que se ve en la portada) no solo los únicos personajes del libro, sino la totalidad del libro en sí. Porque más allá de las aventuras que envuelven a esos elementos y unas pocas lecciones de supervivencia... no hay nada.

Como siempre digo en forma de descargo, cincuenta páginas no dan para mucho. Pero sí dan para más de lo que ofrece La cueva de hielo. Dejando a un lado las cuestiones científicas gracias a la siempre fiel "suspensión voluntaria de la incredulidad", habría estado bien que la autora explicase qué hacían allí atrapados en el hielo estos personajes. Si se conocían de antes, si estaban peleando y les cazó un torrente de agua helada, si había otros humanos en la zona, por qué han permanecido ocultos veinte mil años en una cueva que, antes del alud, tenía el acceso abierto... demasiados interrogantes para un libro infantil que, con espacio o sin él, no parece por la labor de gastar energías en ese tipo de explicaciones. El problema es que pasado el tiempo y sin la mente de un chiquillo, hay algunas cosas que son difíciles de digerir.

En cuanto a los finales, no he podido considerar ninguno como bueno porque en la inmensa mayoría el protagonista acaba sano y salvo en el exterior de la cueva, pero no mejora su situación inicial y ni siquiera se reencuentra con sus padres. Añadido a todo lo anterior, hace que sobrevuele a lo largo del libro una sensación de que todo lo que ocurre sucede porque sí, la aventura por la aventura, unos encuentros aleatorios impuestos por la autora y ningún objetivo ni interés porque acabe aconteciendo algo con una mínima razón o recompensa.

Las ilustraciones de Ted Enik son posiblemente lo mejor del libro, aunque con ese punto infantil característico y lejos de sus mejores trabajos.

En definitiva, un libro muy flojo con la irrelevancia por bandera que se olvida con la misma rapidez con que aparentemente se lo sacó de encima la autora.

Puntuación: 4.

19 Viaje espacial

Título original: Runaway Spaceship (#30).
Autor: Susan Saunders.
Ilustrador: Ted Enik (Portada de Randy Jones).
Fecha de publicación: 1987 (Original 1985).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 8 (Buenos: 1 - Regulares: 2 - Malos: 5).

Sinopsis: De visita a tu prima Sally en Cabo Cañaveral, tu tío os está enseñando el Centro Espacial, donde trabaja, cuando recibe una llamada de teléfono. Imaginad el resto...

Comentario personal: Otro libro de ciencia-ficción en cuyas garras caí en mi más tierna infancia. A diferencia de Problemas en el espacio, este libro no está tan centrado en el espacio exterior propiamente dicho, sino que está dividido en dos grandes mitades sin demasiada (por no decir ninguna) relación entre sí: una de ellas, sensiblemente más corta (o al menos da esa sensación) sí narra distintos trances en el espacio, y de hecho es la parte más interesante en mi opinión, además de contener el único fin bueno del libro; la otra mitad, más larga, sucede en una nave espacial alienígena que secuestra al protagonista y su prima.

Desgraciadamente esa segunda parte, más larga y más floja, es la que suele venir a la memoria cuando se recuerda este libro. De los cinco fines que tiene, dos de ellos (que además son malos) pretenden tener un cierto sentido del humor que no recuerdo que me hiciera gracia ni siendo un niño. Otro queda demasiado abierto, otro concluye casi antes de empezar, y otro... bueno, es de justicia decir que ese último fin es bastante inteligente y adulto para el tono de la colección.

En general es un libro con nubes y claros, con unas cuantas cosas bastante interesantes y en cierto modo más adultas que Problemas en el espacio, pero con otras muchas demasiado infantiles. Sally está demasiado caricaturizada (típica niña mandona y metomentodo que siempre está metiendo la pata) y muchas cosas en el libro son demasiado poco realistas incluso para niños de diez años.

Las ilustraciones de Ted Enik están muy bien en términos generales, con mucho detalle algunos dibujos y más normalitos varios otros. El guiño en la ilustración de las páginas 50-51 merece una mención especial.

En definitiva, un libro entretenido pero con poco vuelo, que deberían ser dos distintos y posiblemente ambos serían mejores que el resultante, pero que merece una lectura al menos.

Puntuación: 6'5.

18 El rapto del hada

Título original: The Fairy Kidnap (#29).
Autor: Shannon Gilligan.
Ilustrador: Ron Wing.
Fecha de publicación: 1988 (Original 1985).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 8 (Buenos: 4 - Regulares: 1 - Malos: 3).

Sinopsis: Eres miembro de una tribu de hadas en Irlanda. La princesa ha sido raptada y debes elegir formar parte del grupo que la buscará en un pueblo humano o del que irá al árbol-castillo de una tribu rival.

Comentario personal: Probablemente el mayor rasgo distintivo de este libro es que el lector asume el papel de un personaje no humano, en este caso un hada (varón, por lo que se observa en las ilustraciones). Son bastante pocos los números de estas colecciones en los que sucede y de entrada ya es un valor añadido, a agregar a su excelente ambientación avanzada por un sencillo pero efectivo mapa.

Su principal problema sin duda es el haberse plegado en exceso a su público objetivo, porque si bien no tiene un tono demasiado infantil, los hechos que se narran sí son bastante ligeros. Incluso aunque un par de fines acaban en muerte, ni el pobre desarrollo de los personajes, ni las elecciones (poco más que izquierda o derecha, actuar o esperar), ni las resoluciones son plenamente satisfactorios, especialmente para lectores de edad más avanzada. En un libro que por temática podría haber sido más parecido a El hechicero malvado, toda semejanza empieza y concluye con las magníficas ilustraciones de Ron Wing.

Un punto importante a su favor es la consistencia, ya que al menos la princesa siempre ha sido raptada por la misma gente (aunque nunca nos enteramos de cómo) y si la primera elección nos lleva por otro camino, nunca será posible encontrarla. Sin embargo, el libro es demasiado complaciente y la mitad de fines acaban en éxito incluso cuando solo en uno de ellos participa activamente el protagonista.

No hay mucho más que decir, un libro relativamente entretenido y muy bien ambientado pero sencillo y básico en exceso. De la premisa inicial debería haber salido algo mucho mejor, aunque probablemente esté por encima de la media de la colección.

Puntuación: 6'5.

17 La tumba de la momia

Título original: The Mummy's Tomb (#24).
Autor: Stephanie Spinner.
Ilustrador: Ted Enik.
Fecha de publicación: 1986 (Original 1985).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 10 (Buenos: 4 - Regulares: 3 - Malos: 3).

Sinopsis: Tu tía Dottie te lleva con ella a Egipto para buscar un poderoso collar en la tumba de un faraón.

Comentario personal: La cuota de "egiptofilia" que en ETPA fue ocupada por El secreto de las pirámides tuvo su contrapartida en Globo Azul con La tumba de la momia. Ambos librojuegos guardan evidentes semejanzas, más allá de la obvia -la temática-, que ofrecen un resultado también similar: desaprovechamiento.

Obviamente La tumba de la momia cuenta con una coartada de la que no puede beneficiarse el otro libro: la falta de espacio. Como ya hemos visto otras veces, cincuenta escasas páginas no dan para gran cosa pero es inevitable preguntarse por qué entonces la autora esbozó alguna trama suplementaria que luego queda en nada: el orondo hombre árabe que tiene un lugar destacado en la portada y en la primera página apenas vuelve a aparecer una sola vez en todo el libro.

Este personaje también revela un error común a El secreto de las pirámides: la tía del protagonista es consciente de que hay una cuadrilla de contrabandistas que buscan el mismo collar que ella. Sin embargo, con todo el peligro que eso supone, decide invitar a su sobrino preadolescente a un viaje a todas luces inadecuado. Exactamente lo mismo que sucedía en el libro de Brightfield, porque parece ser que el protagonista de estos libros tenía que ser, a toda costa, alguien de edad similar al lector objetivo, aunque no tuviera ningún sentido a nivel de trama. Evidentemente no es excusa ya que en muchos libros esta innecesaria premisa no se cumple.

Para mí estos son los dos principales fallos del libro. Creo que incluso pese a su brevedad se podía haber tirado del hilo de los contrabandistas e incluir un fin muy al principio, alguna traición o emboscada si se decide ir al hotel, pero no. De hecho, esa primera elección es ilusoria porque de todas formas la tía Dottie insistirá en ir al desierto de inmediato. La única diferencia entre llegar de noche o cerca del amanecer es que este personaje es dejado de lado por estar durmiendo o por quedar inconsciente tras golpearse. Claramente un personaje que sobraba y que pone de manifiesto que habría sido mucho mejor que el protagonista fuese un joven arqueólogo y no hubiera ninguna irrelevante tía Dottie.

Pero en el lado positivo nos encontramos que al menos toda la acción de este libro transcurre en la pirámide, más concretamente en una edificación subterránea en un peñasco adyacente (no puedo imaginar el porqué ni qué necesidad había de excluir a las pirámides de todo esto). A diferencia de El secreto de las pirámides, que tenía precisamente como principal lastre toda la dispersión de sus tramas y lo poco que a la hora de la verdad tenía lugar en tan célebres mausoleos, La tumba de la momia se centra exclusivamente en ello y resulta un libro entretenido e intrigante, con los clásicos sucesos que todos imaginamos (jeroglíficos, laberintos, serpientes, etc.) y que acaba dejando un buen sabor de boca.

Las ilustraciones de Ted Enik son buenas como de costumbre, con un punto infantil (la portada no le hace justicia) pero muchísimo detalle en el fondo de cada dibujo. Posiblemente es el dibujante que más tiempo dedica a los fondos de sus ilustraciones y se nota.

En definitiva, un libro entretenido y bien resuelto, centrado en los elementos habituales de las historias de pirámides y momias que podría haber sido más redondo de haberse enriquecido un poco más de alguna trama apenas esbozada pero que al menos es más conciso y directo que El secreto de las pirámides y acaba dando un mejor resultado.

Puntuación: 6.

16 El sendero mágico

Título original: The Magic Path (#26).
Autor: Julius Goodman.
Ilustrador: Frank Bolle.
Fecha de publicación: 1986 (Original 1985).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 11 (Buenos: 0 - Regulares: 8 - Malos: 3).

Sinopsis: Vas en bici por un bosque con tus amigos Jenny y Michael cuando sois mágicamente teletransportados a Camelot.

Comentario personal: La única incursión de Julius Goodman en Globo Azul se saldó con un libro entretenido pero demasiado complaciente. Después de tres obras en ETPA con bastante éxito de crítica, debieron convencerle para escribir uno para niños y de algún modo se le fue la mano. Porque más allá de que sea un libro fácil con escasos fines malos (al fin y al cabo esto es habitual en la colección), el problema aquí es que la falta de un objetivo hace que tampoco haya fines buenos. Y si Goodman pensaba que era algo sin importancia considerando el lector objetivo de estos libros, desgraciadamente no es así.

Desgranando el libro en tramas, nos hallamos ante un fin que llega incluso antes de empezar, y dos grandes ramificaciones: una, ligeramente más corta, con Buffalo Bill en el Viejo Oeste; y otra, en teoría la principal, en Camelot. Dado que ambos acontecimientos suceden en tiempos y continentes muy diferentes, la aventura ni siquiera ofrece una continuidad en este sentido, dando como resultado que el sendero mágico que da nombre al libro no es diferente de la insigne cueva del tiempo: un mero (y burdo) portal a otras épocas y lugares donde todo es posible y esperar una explicación es estéril.

A pesar de todo lo anterior es justo decir que El sendero mágico logra su cometido: entretiene. Está bien escrito, cosa previsible habiendo leído otros libros del autor, muy bien ilustrado (Frank Bolle es uno de los grandes), hay un poco de humor -a veces no demasiado afortunado- y su relativamente elevado número de fines hace que las historias sean cortas y dinámicas.

Con todo, me resulta inevitable considerar este libro como una experiencia fallida. Al no tener objetivo alguno hace que no tenga mayor interés que hacer elecciones "a ver qué pasa". Ni siquiera hay un tesoro con el que toparse, solo aventuras porque sí. Por si fuera poco el que no haya fines buenos, también es difícil encontrarlos malos porque
 el hecho de perder la consciencia es otro modo de volver a la actualidad. Todo en este libro es demasiado light.

En conclusión, una obra entretenida, pero nada más. Inofensiva pero intrascendente.

Puntuación: 4'5.

15 Problemas en el espacio

Título original: Trouble in Space (#20).
Autor: John Woodcock.
Ilustrador: Randy Jones.
Fecha de publicación: 1987 (Original 1984).
Número de páginas: 50.
Número de fines: 8 (Buenos: 2 - Regulares: 6 - Malos: 0).

Sinopsis: Eres hijo de dos miembros de la Brigada de Rescate en la Galaxia, actualmente en una misión de rescate. Cuando llega una llamada de emergencia, ellos no pueden atenderla... pero tú y Xmax, tu amigo zoonik, sí.

Comentario personal: El propio hecho de que tenga este libro es indicativo de mi temprana afición por la ciencia-ficción. Una portada con un par de naves espaciales, planetas, un alienígena y la palabra "espacio" en el título debieron ser más que suficiente para convencerme. Bajo esta óptica, Problemas en el espacio es un libro suficientemente bueno para satisfacer a chicos de 10-12 años interesados en este género.

Hay que considerar la brevedad de los libros de esta colección: cincuenta páginas, varias ilustraciones y una fuente muy grande hacen que se lean en apenas media hora. Considerando esto, las ramificaciones tienden a ser muy cortas y cada historia se resuelve con mucha facilidad. No puedo contar esto como algo malo cuando se trata de algo intrínseco a la colección Globo Azul. Pero es una pena porque este libro apuntaba maneras, y de haber formado parte de la colección original, seguramente habría quedado en algún punto intermedio entre Más allá del espacio y Patrulla Espacial. Cuenta con los tópicos habituales del género que tan bien funcionaron ya en este último: asteroides, averías de motor, naves sospechosas, agujeros negros... Si algo funciona, mejor no tocarlo.

Con todo, tiene algunos fallos inexplicables (la estación espacial donde vives está sobre La Tierra pero, camino a Plutón, pasas por Venus... ¡y eso que era la ruta rápida!) y los dos únicos fines buenos se condensan en la misma parte de la historia. En ciertos puntos parece un libro un poco aleccionador, pero de nuevo considerando el público al que va dirigido me parece lógico, así como la consecuencia de cada elección es relativamente previsible. Desde un punto de vista didáctico, es un libro irreprochable.

Las ilustraciones de Randy Jones están bastante bien, algo menos en los personajes, pero con bastante detalle en el entorno y asuntos espaciales.

En conclusión, un buen librojuego de ciencia-ficción para pre-adolescentes.

Puntuación: 7'5.

14 País de caballos salvajes

Título original: Wild Horse Country (#17).
Autor: Lynn Sonberg.
Ilustrador: Sara Kurtz.
Fecha de publicación: 1986 (Original 1984).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 11 (Buenos: 8 - Regulares: 1 - Malos: 2).

Sinopsis: Al descubrir que tu joven yegua de tres años, Ginger, ha desaparecido del establo, decides salir a buscarla con ayuda de uno de los caballos de tu familia.

Comentario personal: Como me pasa otras muchas veces, tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, aprecio el esfuerzo por realizar una obra típica de aventuras donde el entretenimiento manda y se dan situaciones clásicas del género. Además, la temática es relativamente original y la ambientación es adecuada. Pero por otro lado tiene algunos defectos que lastran el global del libro, particularmente la tan habitual falta de consistencia, en este caso además sobre el tema central, ya que la desaparición de Ginger no siempre tiene el mismo motivo ni está en el mismo lugar.

Obviamente esa es su mayor tara, aunque tampoco acabo de verle sentido al reparto de tramas. Según el caballo que escojas al principio (Huracán, joven pero indomable, o Cúspido, viejo y manso) para iniciar la búsqueda, la historia tomará un rumbo u otro completamente diferente. En una de las mitades, notablemente más corta, la protagonista se enfrenta a dificultades naturales (por así decir), como un muro de piedra, un incendio, un semental que trata de captar a Ginger para su clan... Sin embargo, si optamos por el otro caballo, tenemos una pequeña ramificación de solo dos fines, y el resto de la historia en la que ni siquiera interviene el caballo escogido pero involucra al nuevo capataz del rancho (mexicano, por supuesto) y sus nada buenas intenciones. Creo que el libro habría sido mucho más compacto (y habría dado sentido a los pros y contras de la primera elección) si los obstáculos hubiesen sido los mismos pero el éxito o el fracaso de cada uno de ellos se hubiera visto influido, al menos en parte, por el caballo escogido. Pero naturalmente para que esto fuera así tendría que haberse respetado la regla básica de la consistencia...

Con todo, no quiero dejar pasar la oportunidad de destacar algo que encuentro gracioso en País de caballos salvajes, y es el hecho de que tanto Huracán como el semental salvaje pugnan por adueñarse de la joven yegua Ginger pero el libro, destinado a un público pre-adolescente, no profundiza en el asunto ni la protagonista parece darse cuenta de las verdaderas intenciones que subyacen bajo ese triángulo amoroso (es un decir). Por alguna que otra frase que hay dejada caer, se diría que la autora sí reservaba esos guiños a posibles lectores ligeramente más crecidos.

Las ilustraciones son sin duda uno de los puntos fuertes del libro, y aunque especialmente en lo concerniente a los caballos tienen nubes y claros, algunos primeros planos sobre todo de personas están bastante bien y parecen tener movimiento. Las más llamativas incluyen planos generales como si hubieran sido tomados por una cámara desde un helicóptero.

En definitiva, un entretenido libro de aventuras que puede gustar mucho a los fans de la hípica pero para lectores menos interesados en el tema resulta un tanto infantil e intrascendente. Podría haber sido bastante mejor, pero se deja leer.

Puntuación: 5'5.

13 Los tres deseos

Título original: The Three Wishes (#15).
Autor: Shannon Gilligan.
Ilustrador: Bert Dodson (Portada de Ralph Reese).
Fecha de publicación: 1986 (Original 1984).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 7 (Buenos: 5 - Regulares: 2 - Malos: 0).

Sinopsis: Tu excéntrica tía Louise te hace entrega de un dije mágico que posee la habilidad de conceder tres deseos.

Comentario personal: El parecido de este libro con El genio de la botella es más que evidente: en ambos casos el protagonista recibe de forma totalmente imprevista el poder de ver cumplidos sus deseos. En el libro que abre la colección, además, esos deseos no parecen tener fin, mientras que en Los tres deseos Shanon Gilligan optó por el clásico número tan habitual en estas situaciones.

El problema es justamente que existiendo ya un libro de ese estilo, repetir una temática que por añadidura no da mucho más de sí tiene un efecto redundante. Las posibilidades son infinitas porque son deseos, todo puede hacerse realidad. Justo es reconocer que al menos en este número los que pide el protagonista parecen mucho más realistas: volar, viajar, dinero... Claro está que cuando tus deseos no son limitados, como en El genio de la botella, quizá hasta tiene sentido pedir que todo te sepa a pizza. Por otra parte, la ausencia de un personaje secundario como el genio es un punto en contra para este libro.

En cualquier caso, Los tres deseos acaba pareciendo corto (solo tiene siete fines) lo cual siempre es positivo, pero la inmensa mayoría de ellos son demasiado abiertos. Es más, solo he considerado regulares aquellos dos en que ya se han gastado todos los deseos. En los otros cinco aún quedan deseos por pedir, y eso puede significar riqueza infinita, amor a la carta, fama... lo que quiera que uno piense que puede mejorar su vida. Por esta razón el libro no es nada redondo, simplemente una serie de episodios imposibles sin demasiada ambición.

Las ilustraciones, por primera y última vez de Bert Dodson, no son precisamente el punto fuerte del libro.

En definitiva, una pequeña historia con la que muchos niños podrían sentirse identificados (¿quién no ha fantaseado con lo que haría con tres deseos?) pero poco aprovechada, que apenas apunta unas pocas posibilidades de las incontables que podrían darse. De un mal planteamiento no podía salir algo mucho mejor.

Puntuación: 4.

12 Gorga, el monstruo espacial

Título original: Gorga, The Space Monster (#5).
Autor: Edward Packard.
Ilustrador: Paul Granger.
Fecha de publicación: 1986 (Original 1982).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 10 (Buenos: 1 - Regulares: 6 - Malos: 3).

Sinopsis: Veraneando en casa de tus tíos, en la playa, te encuentras un monstruo.

Comentario personal: El poeta Zuhair comparó al destino con un camello ciego, en tanto en cuanto era capaz de atropellar a los hombres con ímpetu y sin demasiada justicia, o como diría Borges por boca de Averroes, nadie no sintió alguna vez que el destino es fuerte y es torpe, que es inocente y es también inhumano. Así, justo así, es Gorga, el protagonista involuntario de este libro que combina el infantilismo habitual de la colección con algún que otro toque, acaso también accidental, de sutil inteligencia.

Partiendo de dos topicazos (vacaciones en casa de unos parientes y el clásico niño-encuentra-monstruo), Gorga, el monstruo espacial demuestra ser un libro sin ninguna ambición más allá del entretenimiento juvenil. Y quizá ahí reside su mayor virtud pues, aunque es de una simpleza apabullante, podríamos considerar la personalidad de Gorga como precursora de otros seres de ficción muy similares. Por ejemplo, se me ocurre, el primer Boo de Dragon Ball (casualmente también gordo y rosado).

En este sentido, el libro se revela como más coherente y lógico que muchos otros de la colección pues, aunque cumple con los ineludibles clichés del niño protagonista que siente la necesidad de hacerse amigo de todo y de todos, el monstruo no llega a responder a ese afecto en ningún momento. De hecho, no se comunica más allá de ese gorjeo que le da nombre y su único interés parece ser comer madera. Nada hace indicar que permanezca con el protagonista por alguna otra razón que no sea proveerse de alimento, pero al mismo tiempo no va destruyendo ciudades o atacando a personas. Tanto es así que los tres fines negativos del libro llegan de forma totalmente fortuita propiciados por el exclusivo afán del monstruo espacial: comer.

Las ilustraciones de Paul Granger considero que son bastante mejorables, aunque supongo que no podía hacer al monstruo demasiado monstruoso, dado el lector objetivo de la colección. Con todo, algún dibujo a doble página hay que merece ser destacado.

En definitiva, un soplo de aire fresco gracias a la indomable personalidad de un Gorga que es en cierto modo pionero (este libro salió en EEUU en 1982, recordemos) en sus peculiaridades, aunque no tengo claro si hacer al autor partícipe de este éxito que más bien parece una agradable casualidad. En cualquier caso, no hay mucho más que rescatar.

Puntuación: 5.

11 Viajes de ensueño

Título original: Dream Trips (#9).
Autor: Edward Packard.
Ilustrador: Lorna Tomei (Portada de Paul Granger).
Fecha de publicación: 1986 (Original 1983).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 12 (Buenos: 1 - Regulares: 11 - Malos: 0).

Sinopsis: Te vas a dormir y tienes sueños, algunos de ellos bastante realistas.

Comentario personal: Este libro va claramente en la línea de La casa encantada o El circo. Si bien podría afirmar que no llega a sus niveles de infantilismo, lo cierto es que se trata de un ejemplar difícilmente digerible por personas de más de seis o siete años. Hay una nota del autor en la tercera página que dice así: "La idea y algunos sueños de este libro fueron proporcionados por Judy Gitenstein, a quien, con afecto, está dedicado". Como descubrí tiempo más tarde, Judy Gitenstein era su editora, por lo que el mérito (o demérito) de este libro debe ir compartido.

Y siendo sincero tengo que reconocer que este libro tiene algo. Sus constantes rupturas de la cuarta pared y el hecho de ser puramente onírico (absolutamente todo, salvo algunos finales, ocurre en el mundo de los sueños) dotan al libro de un halo mágico que invita a ser leído en el calor de una cama bajo cuatro mantas. Así, con pocos años y mucha fantasía, imagino que Viajes de ensueño podría hasta convertirse en el favorito de muchos niños. Pero como quiera que uno ya no lo es y que en realidad esto se convierte en un serio hándicap en lo que a relevancia de la acción se refiere, nos hallamos ante un número más que intrascendente cuyo máximo premio es haber ordenado la habitación en un acceso de sonambulismo.

Las ilustraciones de Lorna Tomei están bastante bien, aunque lo que destaca sin duda es la portada de Paul Granger, muy a tono con el estilo y argumento del libro.

En definitiva, un espécimen singular difícil de juzgar, dirigido a un lector realmente joven que invita a soñar despierto tanto como induce a quedarse dormido.

Puntuación: 3'5.

10 El tesoro sumergido

Título original: Sunken Treasure (#3).
Autor: Edward Packard.
Ilustrador: Paul Granger.
Fecha de publicación: 1985 (Original 1982).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 8 (Buenos: 3 - Regulares: 3 - Malos: 2).

Sinopsis: Boston, 1793. En el desván de tu casa, entre unas viejas cartas, encuentras un mapa con la posible localización del tesoro de Barba Azul.

Comentario personal: Reconozco haberme enfrentado a este libro con las expectativas tirando a altas. Nada más propicio para que una obra artística decepcione. Porque aunque es verdad que El tesoro sumergido ofrece ciertas cosas que no eran habituales en los primeros números de la colección (más aún en la original, en la que este libro fue publicado en tercer lugar) lo cierto es que deja la sensación de que tenía mimbres para haber sido mucho mejor.

Ante todo, al igual que ¡Dragones!, el libro se sitúa en un marco bastante atractivo, en este caso la Costa Este de los recién nacidos EEUU a finales del siglo XVIII, época de piratas. Aunque el objetivo, la búsqueda de un tesoro, es un tópico difícil de igualar, basta como motor para una buena historia de aventuras siempre y cuando esté bien resuelta, cosa que no sucede aquí. No es que el tono del libro sea excesivamente infantil, pero creo que el autor intentó meter demasiadas cosas en un libro demasiado corto, lo cual provoca la clásica ausencia de explicaciones y hace que el conjunto no quede redondo.

Además, en su búsqueda habitual de ramificaciones que enlazan con otras anteriores, cosa que se le suele dar muy bien a Packard todo sea dicho, comete en este libro un error garrafal, ya que en una de las rutas pueden acabar apareciendo personajes que nunca son presentados a pesar de ser la primera vez que los ves (no así si llegas a esa página por el otro camino) y llama mucho la atención porque claramente se ve que algo no encaja. De hecho, lo peor es que ese otro camino, aunque sea el más acertado en cuanto a estructura, sinceramente no tiene mucho sentido en cuanto a argumento, y como resultado no queda bien ni en un caso ni en otro.

Por último, siento que algunos personajes, principalmente el villano Ojo Rojo, han sido muy desaprovechados. El tesoro se encuentra con relativa facilidad (en tres fines de ocho) y los dos fines malos son bastante aleatorios.

Las ilustraciones de Paul Granger están bien, sin grandes alardes, salvo la de la portada que me parece muy buena.

En definitiva, un libro entretenido con un buen -si bien nada original- punto de partida en una época interesante pero bastante desaprovechado. Con menos movimiento, menos personajes pero más interacciones entre ellos habría podido salir algo muy grande. No es el caso.

Puntuación: 6.

09 El circo

Título original: The Circus (#1).
Autor: Edward Packard.
Ilustrador: Paul Granger.
Fecha de publicación: 1985 (Original 1981).
Número de páginas: 53.
Número de fines: 12 (Buenos: 1 - Regulares: 11 - Malos: 0).

Sinopsis: Tus tíos Harry y Alice trabajan en el circo que este verano visita tu ciudad, y te invitan a echar una ojeada antes del estreno.

Comentario personal: A pesar de que El circo es el noveno número de Globo Azul, en EEUU fue el que inauguraba la colección. Esto es relevante en tanto en cuanto guarda un obvio parecido con su inmediato sucesor, La casa encantada, tratándose en ambos casos de libros enfocados a un público realmente infantil, plagados de dibujos, tirando de dos tópicos entre los tópicos (un circo y una mansión encantada) y con un desarrollo de la acción totalmente carente de intriga u objetivos, más allá de descubrir el mundo del librojuego a los más pequeños.

Con todo, incluso tratándose de obras tan peculiares como estas dos, la mano de sus autores queda patente: allí donde Montgomery juntó encuentros totalmente aleatorios y conclusiones sin relación alguna como en un cajón de sastre, Packard se lo trabaja un poco más y, aunque no puede esperarse nada realmente emocionante de las vivencias de un niño en un circo, dota de cierto sentido y un hilo argumental (muy básico, pero hilo al fin y al cabo) a su libro debut.

Más allá de eso no hay nada: entre acróbatas, domadores y payasos se pasan las páginas y lo único que el lector tiene que decidir es si se inclina más por ver una cosa o la otra. Solamente he podido considerar bueno un fin en el que el protagonista pasa todo el verano trabajando en el circo y se convierte en uno más del equipo, porque en el resto de fines la aventura concluye al final del día con el niño viendo el espectáculo (o participando en el mismo) o incluso antes. Mención especial, eso sí, merece una última página con una especie de aclaración extra a uno de los fines, obviamente fruto, una vez más, del target del libro.

Las ilustraciones de Paul Granger, como de costumbre, son lo mejor del libro, incluso sin ser para tirar cohetes precisamente.

La conclusión es idéntica a la de La casa encantada: son libros muy difíciles de juzgar, ya que estamos hablando de otra liga. No hay una historia en la cual se apoyen, simplemente se limitan a una sucesión de eventos que al menos en El circo tienen una cierta correlación, pero no hay objetivo alguno ni es probable que persistan en la memoria dada su vacuidad.

Puntuación: 3.